2020(e)ko urtarrilaren 21(a), asteartea

1.500dik gorako lertxuntxo itzain negua igarotzen Gipuzkoan

Gipuzkoan guztiz espezie exotikoa izatetik, udazken-neguko denboraldian gure larreetako ohiko hegazti izatera igaro da lertxuntxo itzaina (bubulcus ibis).

XIX. mendearen amaieraz geroztik, espezie horrek bere bizilekua nabarmen hedatu du mundu osoan, eta Gipuzkoa ez da joera horretatik kanpo geratu.

Irudia: Lertxuntxo itzainak (bubulcus ibis) Motondon (Emilio Salvatierraren argazkia)

Gipuzkoan negua igarotzen duten aleen kopurua kuantifikatzeko asmoz, eta etorkizuneko erroldetarako erreferentzia bat izateko, Itsas Enarak espeziearen errolda bat egin du urtarrilaren 18an. Horretarako, aldi berean, Gipuzkoako lotegi garrantzitsuenetan zeuden aleak zenbatu ditugu. Ondorengo taulan lortutako emaitzak erakutsiko ditugu:


Lotegia Ale kopurua
Beduako lotegian (Zumaia) 168
Plaiaundiko lotegian 192
Zubietako lotegian (Usurbil) 465
Zizurkilgo lotegian 720
Guztira Gipuzkoan 1.545


Guztira 1.500 ale baino gehixeago zenbatu dira, eta lotegi handienak Oria ibaiaren arroan daude. Kopuru hori ezin da gutxietsi, eta ikusiko dugu zer bilakaera izango duen datozen urteetan.

2018(e)ko urriaren 30(a), asteartea

Udazken-negu honetako lehenengo kaio mohokoria

Iturria: Usurbilgo hegaztiak bloga
Autorea: Xabier Saralegi

Eguraldi txarreko egun hauetan kaio ugari babes bila sartzen ari dira Orioko itsasadarrera. Gehientsuak kaio mokogorriak dira, sasoi honetan Ipar eta Erdialdeko Europatik etorrita Iberiar Penintsulara migratzen ari diren aleak.

Espezie hau gure kostaldean ohiko migratzailea bada ere, milatik gorako talde erraldoiak ikustea ikuskizun ederra da. Gainera, begiak zorroztuz gero ohikoak ez diren kaio-espezieak aurkitu ditzakegu.


CanusORia2.JPG



CanusORia3

CanusORia.JPGKaio mohokoria (larus canus) Orioko itsasadarrean

Atzo, adibidez, kaio mohokori (larus canus) polit bat zebilen San Pedro errekaren inguruan elkartu ziren milaka kaio mokogorrien artean. Espezie honen oso ale gutxi iristen zaizkigu gure kostaldera, eta Orioko ale hau udazken-negu honetan Gipuzkoako kostaldean ikusten den lehenengoa litzateke.

2018(e)ko maiatzaren 7(a), astelehena

Eskandinaviako larre-buztinkara Zubietan

Iturria: Usurbilgo Txoriak bloga
Autorea: Xabier Saralegi

Azkeneko asteotan larre-buztinkara (Motacilla flava) dezente ikusten ari dira Euskal Herrian. Ia denak ale migratzaileak dira, negua Afrikan igaro ondoren Europako zenbait lekutara itzultzen direnak.

Espezie honek baditu hainbat azpiespezie, eta hauetako bakoitza Europako zonalde bati lotua dago. Iberiar penintsulatik pasatzen diren azpiespezieak bost dira, eta pase garaian ugarienetik urrienera ordenatuta hauek lirateke: flava flava, Erdialdeko Europakoa; flava flavissima, Britaniar uharteetakoa; flava cinereocapilla, Italiakoa; flava thunbergi, Eskandinaviakoa; eta flava feldegg Balkaneetakoa. Euskal Herrian flava eta flavissima azpiespezieak behatzea ez da zaila. Gainerako guztiak, aldiz, oso urriak dira.

buztan1Larre-buztinkarak (Motacilla flava flava) Zubietan

Bada, atzo Zubietatik bazebiltzan zenbait taldetxo ganaduaren inguruan, eta talde hauetako batean bazegoen ale batek atentzioa ematen zuena. Besteak ez bezala buru beltza zuen. Zer izango ote zen? Eskandinaviakoa larre-buztinkara (Motacilla flava thunbergi) bat, aurten Euskal Herrian ikusi den bakarra. Non eta Zubietan!

buztan2Eskandinaviako larre-buztinkara (Motacilla flava thunbergi) Zubietan

2017(e)ko abenduaren 29(a), ostirala

Inverna por primera vez el águila pescadora, Pandion haliaetus, en el Bajo Oria


La historia del águila pescadora en Europa es curiosa.

Se trata de una especie cosmopolita, que vive en todos los continentes, salvo la antártida. Sus poblaciones europeas ocupaban antaño todas las costas, grandes ríos y masas de agua del continente, tanto en el Mediterráneo como en el centro y el norte, tanto en el oriente como en el occidente.



Sin embargo, a lo largo de los últimos siglos, especialmente del siglo XX, su población fue menguando a resultas de la actividad humana. Como otras rapaces, era vista como una competidora que ‘acababa con la pesca’ y eso le hacía merecedora de una persecución expresa que se tradujo en muerte de ejemplares y destrucción de nidos y puestas. A medida de que el desarrollo industrial y agronómico incrementaron los niveles de sustancias tóxicas en las masas de agua y, especialmente, en los cuerpos de los peces, de los que el águila pescadora se alimenta de forma exclusiva y altamente especializada, unido a que la especie ocupa la cúspide de la pirámide trófica, a mediados del siglo XX las poblaciones cayeron inevitablemente, víctimas de envenenamiento crónico por pesticidas y otros residuos químicos. Únicamente quedaban contados puntos de reproducción en el sur del continente y algunos más en el norte, en las regiones menos castigadas por la contaminación.

El panorama era desolador.

Llegados a este punto varios factores se unieron para darle la vuelta a la situación. Por un lado, las políticas de la Unión Europea comenzaron a regular con mayor efectividad el uso y vertido de cientos y cientos de sustancias químicas cuyo uso antes era un auténtico descontrol. Se prohibieron algunas, otras se penalizaron y se establecieron protocolos estrictos antes de autorizar el uso de nuevas variantes. Aunque en las costas del sur la urbanización desenfrenada del litoral había hecho estragos, y miles y miles de kilómetros de riberas fluviales eran ya (y son) asimismo irrecuperables, en general las aguas del viejo continente volvieron a albergar vida, los peces crecían sanos otra vez, y garzas, anátidas y otras aves acuáticas poblaron zonas de las que habían desaparecido años atrás. Este fenómeno se inició antes, como es lógico, en los países fundadores de la Comunidad Europea que en los ‘advenedizos’ como el nuestro, pero, aunque algo más tarde, también aquí llegó la luz.

Paralelamente, varias inciativas, tanto públicas como privadas, decidieron darle un impulso al águila pescadora para que también ella aprovechara el cambio de panorama. Aunque la población silvestre se iba recuperando, lo hacía lentamente. Francia, Alemania, Finlandia, Dinamarca, Escocia y otros puntos fueron escenario de varios programas de reintroducción exitosos.

A resultas de ello, en lo que hace a nuestro territorio, a partir de 1990 comenzaron a observarse habitualmente ejemplares, tanto en migración primaveral como en migración otoñal, aunque rara vez se quedaban más de 24-48 horas en un mismo punto. Ya no eran apariciones puntuales de algunos de los escasos ejemplares nórdicos que migraban por nuestros cielos. Urdaibai, Txingudi, Zumaia y el bajo Oria acaparaban el grueso de las citas. Su número ha ido aumentando paralelamente al creciente éxito y al creciente número de proyectos de traslocación. Es en este contexto donde quedó una vez más patente el obstáculo que supone el ejercicio de la caza en las condiciones de absoluta falta de vigilancia administrativa que imperan para la conservación de esta y de otras muchas especies amenazadas: en 2011 cazadores de Zumarraga mataron desde los puestos de Pagotxeta, gestionados por la sociedad local Galeperra, un ejemplar de origen alemán, marcado y objeto de un estudio de radioseguimiento por satélite.




En el Bajo Oria, entre Zubieta y Orio, como decimos, últimamente era habitual observar a la especie en ambos pasos, a veces incluso demorándose unos días, generalmente coincidiendo con mal tiempo, condiciones en las que habitualmente prefiere pescar, comer y reponer fuerzas a volar contra los elementos, con el consiguiente desgaste físico.

También aquí hemos podido constatar una notable mejoría en las condiciones ecológicas de la ría. Con excepción de la anguila, especie antaño abundantísima que hoy en día escasea, especies que habían desaparecido o casi desaparecido, vuelven a habitar el Oria. Aves como al garza real viven ahora durante todo el año en sus orillas y garcillas y garcetas son invernantes habituales. Algunos gansos llegan a invernar. Del lado negativo, son demasiado habituales varias especies invasoras, como la reinutria y el galápago de Florida. También se sigue vertiendo ilegalmente purines líquidos en las prados de las riberas, costumbre que altera radicalmente la fauna y la flora del lugar.

La intervención efectuada por al ayuntamiento de Usurbil en la ribera de Saria ha propiciado que aumente la diversidad de hábitats en el estuario, y ello también redunda en la calidad ecológica del medio. Otro tanto cabe afirmar del cese de algunas actividades en Motondo. El progresivo abandono de la ribera de Itzao debería conducirse sabiamente en un sentido acorde con los objetivos de conservación. Hay motivos para el optimismo, moderado optimismo.

Y en estas estábamos cuando este año ha saltado la sorpresa en Gipuzkoa, en el Bajo Oria, una sorpresa del todo inesperada: un ejemplar nos está acompañando y deleitando en la invernada. Las observaciones se han sucedido a todo lo largo de septiembre, octubre, noviembre y diciembre, tanto en la ría como incluso pescando en mar abierta. Se ha observado el uso de posaderos habituales y zonas de pesca por las que manifiesta una clara querencia. El grueso de esta información procede de Mikel Mujika, a quien le agradecemos su generosidad por compartirla.

La invernada de esta especie en el Cantábrico constituye un hito, un suceso que puede interpretarse como un paso más en el proceso de recuperación de la especie a escala europea. Pero también pone de manifiesto el valor de esta zona natural que aún adolece de la falta de un grado de protección adecuado.

De los programas de reintroducción pioneros que hemos mencionado más arriba se ha aprendido que esta especie es relativamente sencilla de manejar y que se pueden establecer, con bastantes garantías de éxito y a un coste aceptable, nuevos puntos de reproducción a base de traslocar pollos, es decir, extrayendo pollos a medio crecer de nidos pertenecientes a poblaciones fuera de peligro y criarlos en nidos artificiales que se instalan en las zonas a repoblar. Estos pollos son alimentados artificialmente sin que en ningún momento tengan contacto visual con la persona que lo hace, de manera que cuando abandonan el nido no guardan ningún recuerdo positivo de nuestra especie (es decir, no están ‘troquelados’). Pues bien, uno de esos proyectos está en marcha desde hace unos años en Urdaibai, y se espera que muy pronto haya noticias de alguna pareja salvaje establecida.

Veremos qué nos depara el futuro.

Lehendabizikoz dugu arrano arrantzalea, Pandion haliaetus, Oria Behean negua igarotzen



Bitxia da arrano arrantzalearen historia Europan.

Espezie kosmopolita da, Antartidan ez beste kontinente guztietan bizi dena. Garai batean Europako itsasertz, ibai handi eta ur-masa guztietan bizi zen, Mediterraneoan zein erdialde eta iparraldean, nola mendebaldean hala ekialdean ere.


Azken mendeetan, haatik, XX. mendean batik bat, gainbehera hasi zen haren populazioa giza jardueren ondorioz. Beste harrapari asko bezalaxe, ‘arrantza galarazten’ zuen lehiakide gaiztotat hartu ohi zen, eta, gure arbasoak berariaz jazartzen baitzitzaizkion, hegaztiak akabatu eta habia zein txitaldi osoak zapuzten ziren.Industriaren eta nezkazaritzaren garapenak aurrera egin ahala, gainera, gero eta ugariago egin ziren gai toxikoak uretan eta, bereziki, arrainen gorputzetan. Arrano arrantzalea arrainez baizik ez da elikatzen, zeharo espezialista da eta gainera piramide trofikoaren gailurrean da; gauzako horrela, ezinbestekoa zen XX. mendearen erdialdean populazioak gainbehera erortzea, pestizidek eta bestelako gai kimikoen hondarrek kronikoki pozoituta. Ugaltze-puntu bakanak geratzen ziren kontinentearen hegoaldean, eta zertxobait gehiago, berriz, iparraldean, poluzioak hainbesteko ondoriorik eragin gabeko eremuetan.

Zeharo etsigarria zen egoera.

Honaino iritsita, zenbait faktore bat etorri ziren, zorionez, egoera tamalgarria iraultzeko. Alde batetik, Europako Batasunak hainbat politika bateratu abiarazi zituen lehen kontrolik gabe nonahi eta nolanahi erabiltzen ziren ehunka eta ehunka gai kimikoen erabilera taxuz arautzeko. Haietako batzuk debekatu egin ziren, beste batzuk penalizatu eta gai berriak erabiltzeko baimena jaulki aurretik gainditu beharreko protokolo zorrotzak ezarri ziren. Hegoaldeko kostaldean hirigintzak ordurako txikizio ikaragarriak eginak bazituen ere, eta ibaietan milaka eta milaka kilometro ertz ordurako atzera bueltarik gabe galduak baziren ere, Europako uretan, oro har, berriro hasi zen bizia loratzen. Arrainak osasuntsu hazten hasi ziren berriro eta koartza, ahate eta bestelako ur-hegazti asko beren lehengo bizilekuetara itzuli ziren. Fenomeno hori, jakina, lehenago hasi zen Europako Batasuna sortu zuten herrialdeetan, baina, geroago izanagatik ere, halaber iritsi zen guregana ere.

Bestalde, arrano arrantzaleari bultzada ematea eta laguntzea helburu zuten zenbait ekimen, pribatu nahiz publiko, abiarazi zituzten han-hemen kontinentean barrena. Populazio basatia bere kasa ari bazen ere leheneratzen, motel ziharduen. Hala, Frantzian, Alemanian, Finlandian, Danimarkan, Eskozian eta, proiektuak arrakastaz burutu ziren.

Horren guztiaren ondorioz, gure lurraldeari dagokionez, 1990etik aurrera ohiz hasi ziren ikusten iparralde urrunetik hegoalderantz zein alderantziz gure gainetik migratzen ziren aleak; haatik, nekez egiten zuten 24-48 ordu baino luzeago gurekin puntu berean. Orain ez ziren lehengo ikustaldi bakanak, ez. Urdaibain, Txingudin, Zumaian eta Oria Behean pilatzen ziren behaketak. Iparraldean egiten ari ziren traslokazio-proiektuen eta haien arrakastaren pare ugaritu ziren. Testuinguru horretan izan genuen Euskal Herrian aukera egiaztatzeko zeinen oztopo handia den ehizan ia zaintzarik gabe aritzeko ohitura espezie mehatxatuak, hau bera zein beste asko ere, kontserbatzeko: 2011. urtean Zumarragako ehiztariek arrano arrantzale bat hil zuten Galeperra elkarteak kudeatzen dituen Pagotxetako postuetatik tiro eginda. Hegaztia Alemanian jaioa eta markatua zen, eta satelite bidezko jarraitze-programa batean ikertzen ari ziren.



Oria Behean, Zubieta eta Orio bitartean, esan bezala, ohikoa izan da azken urteotan bi pasealdietan ikustea espezie hau, udaberrian zein udazkenean, inoiz zenbait egunez luzatuta ere bai, eguraldi txarraren eskutik (izan ere, eguraldi ona bidaiatzeko aprobetxatu ohi du eta egun grisak, berriz, arrantzan eta indarberritzen ematen ditu). 

Hemen ere antzeman diogu hobekuntza nabarmena errioaren egoera ekologikoari. Aingira izan ezik (antzina ezin ugariagoa zen espeziea, baina gaur egun bakana), ugariak izandako eta bakandutako espezie asko berriz ere arrunt ari dira bilakatzen Orian. Koartza grisa, esaterako, urte osoan bizi da gaur egun Oriaren ibarretan, eta koartzatxoek ohiz igarotzen dute negua gure artean. Antzarek ere bai, inoiz. Bestetik, dena ez da positiboa: ugariegiak dira hainbat espezie inbaditzaile, hala nola Japoniako reinutria eta Floridako xaberama. Eta ertzetako larretan ohiz isurtzen da, aspalditik debekatuta egonagatik ere, behitegi intentsiboetako minda, zeharo aldarazten dituena lurreko fauna eta flora. 

Usurbilgo udalak Sariako erriberan eginiko esku-hartzeari esker dibertsoagoak dira estuarioko habitatak eta horrek ere mesede egiten dio inguru naturalaren kalitateari. Beste hainbeste esan liteke Motondoko erabilera aldatu izanari buruz. Itzaoko erriberaren ustiaketa arduraz bideratu behar da, zeharo eteten denean kontserbazio-helburuen alde joka dezan horrek ere. Badira baikor izateko arrazoiak, neurriz sikira.

Eta horixe zen panorama aurtengo udazkenera arte. Aurten, ustekabe polita izan dugu Gipuzkoan, Oria Behean hain zuzen ere: arrano arrantzale batek negua gure artean igarotzea erabaki du lehendabiziko aldiz. Irail, urri, azaro eta abendu osoan ikusi da, errioan nahiz itsaso zabalean arrantzan. Ohiko kota batzuk aukeratu ditu, eta arrantzagune batzuk ere baditu bereziki maiteak. Informazio hau gehiena Mikel Mujika lagunak jakinarazi digu; bihoakio bertatik gure eskerrik beroena gurekin partekatzeagatik.

Ez da batere ohikoa espezie honek negua Kantauri aldean igarotzea, espeziea Europa mailan pairatzen ari den loraldiaren erakusgarritzat hartu behar da ezinbestean. Haatik, halaber utzi du agerian zer-nolako balio naturala duen Oria Beheak gaur egun, behar bezala babestuta egoteko asko falta badu ere.

Gorago aipatu ditugun programek irakaspen politak utzi dizkigute: espezie hau bereziki erraz moldatzen da hacking bidezko interbentzio artifizialera eta aise sor daitezke populazio berriak umeak tokiz aldatzen. Arriskuan ez dauden populazioetatik ume koskor batzuk erretiratu eta leku berrian egindako habia artifizialetan hazten dira, gizakiek jaten emanda baina gizakirik ikusi gabe uneoro, hartara ez dezaten galdu gure espeziearenganako berezko beldurra. Habia uzten dutenean ez dute inolako gomuta onik gurekiko; alegia, ez daude ‘trokelatuta’. Tira, bada horietako proiektu bat duela hiru urtez geroztik gauzatzen ari dira Urdaibain, eta aurki hastekoak dira, espero denez, arrano basati berriak bertan berez umatzen. 

Ikusiko dugu zer dakarren etorkizunak.

Inverna por primera vez el águila pescadora, Pandion haliaetus, en el Bajo Oria


La historia del águila pescadora en Europa es curiosa.

Se trata de una especie cosmopolita, que vive en todos los continentes, salvo la antártida. Sus poblaciones europeas ocupaban antaño todas las costas, grandes ríos y masas de agua del continente, tanto en el Mediterráneo como en el centro y el norte, tanto en el oriente como en el occidente.



Sin embargo, a lo largo de los últimos siglos, especialmente del siglo XX, su población fue menguando a resultas de la actividad humana. Como otras rapaces, era vista como una competidora que ‘acababa con la pesca’ y eso le hacía merecedora de una persecución expresa que se tradujo en muerte de ejemplares y destrucción de nidos y puestas. A medida de que el desarrollo industrial y agronómico incrementaron los niveles de sustancias tóxicas en las masas de agua y, especialmente, en los cuerpos de los peces, de los que el águila pescadora se alimenta de forma exclusiva y altamente especializada, unido a que la especie ocupa la cúspide de la pirámide trófica, a mediados del siglo XX las poblaciones cayeron inevitablemente, víctimas de envenenamiento crónico por pesticidas y otros residuos químicos. Únicamente quedaban contados puntos de reproducción en el sur del continente y algunos más en el norte, en las regiones menos castigadas por la contaminación.

El panorama era desolador.

Llegados a este punto varios factores se unieron para darle la vuelta a la situación. Por un lado, las políticas de la Unión Europea comenzaron a regular con mayor efectividad el uso y vertido de cientos y cientos de sustancias químicas cuyo uso antes era un auténtico descontrol. Se prohibieron algunas, otras se penalizaron y se establecieron protocolos estrictos antes de autorizar el uso de nuevas variantes. Aunque en las costas del sur la urbanización desenfrenada del litoral había hecho estragos, y miles y miles de kilómetros de riberas fluviales eran ya (y son) asimismo irrecuperables, en general las aguas del viejo continente volvieron a albergar vida, los peces crecían sanos otra vez, y garzas, anátidas y otras aves acuáticas poblaron zonas de las que habían desaparecido años atrás. Este fenómeno se inició antes, como es lógico, en los países fundadores de la Comunidad Europea que en los ‘advenedizos’ como el nuestro, pero, aunque algo más tarde, también aquí llegó la luz.

Paralelamente, varias inciativas, tanto públicas como privadas, decidieron darle un impulso al águila pescadora para que también ella aprovechara el cambio de panorama. Aunque la población silvestre se iba recuperando, lo hacía lentamente. Francia, Alemania, Finlandia, Dinamarca, Escocia y otros puntos fueron escenario de varios programas de reintroducción exitosos.

A resultas de ello, en lo que hace a nuestro territorio, a partir de 1990 comenzaron a observarse habitualmente ejemplares, tanto en migración primaveral como en migración otoñal, aunque rara vez se quedaban más de 24-48 horas en un mismo punto. Ya no eran apariciones puntuales de algunos de los escasos ejemplares nórdicos que migraban por nuestros cielos. Urdaibai, Txingudi, Zumaia y el bajo Oria acaparaban el grueso de las citas. Su número ha ido aumentando paralelamente al creciente éxito y al creciente número de proyectos de traslocación. Es en este contexto donde quedó una vez más patente el obstáculo que supone el ejercicio de la caza en las condiciones de absoluta falta de vigilancia administrativa que imperan para la conservación de esta y de otras muchas especies amenazadas: en 2011 cazadores de Zumarraga mataron desde los puestos de Pagotxeta, gestionados por la sociedad local Galeperra, un ejemplar de origen alemán, marcado y objeto de un estudio de radioseguimiento por satélite.




En el Bajo Oria, entre Zubieta y Orio, como decimos, últimamente era habitual observar a la especie en ambos pasos, a veces incluso demorándose unos días, generalmente coincidiendo con mal tiempo, condiciones en las que habitualmente prefiere pescar, comer y reponer fuerzas a volar contra los elementos, con el consiguiente desgaste físico.

También aquí hemos podido constatar una notable mejoría en las condiciones ecológicas de la ría. Con excepción de la anguila, especie antaño abundantísima que hoy en día escasea, especies que habían desaparecido o casi desaparecido, vuelven a habitar el Oria. Aves como al garza real viven ahora durante todo el año en sus orillas y garcillas y garcetas son invernantes habituales. Algunos gansos llegan a invernar. Del lado negativo, son demasiado habituales varias especies invasoras, como la reinutria y el galápago de Florida. También se sigue vertiendo ilegalmente purines líquidos en las prados de las riberas, costumbre que altera radicalmente la fauna y la flora del lugar.

La intervención efectuada por al ayuntamiento de Usurbil en la ribera de Saria ha propiciado que aumente la diversidad de hábitats en el estuario, y ello también redunda en la calidad ecológica del medio. Otro tanto cabe afirmar del cese de algunas actividades en Motondo. El progresivo abandono de la ribera de Itzao debería conducirse sabiamente en un sentido acorde con los objetivos de conservación. Hay motivos para el optimismo, moderado optimismo.

Y en estas estábamos cuando este año ha saltado la sorpresa en Gipuzkoa, en el Bajo Oria, una sorpresa del todo inesperada: un ejemplar nos está acompañando y deleitando en la invernada. Las observaciones se han sucedido a todo lo largo de septiembre, octubre, noviembre y diciembre, tanto en la ría como incluso pescando en mar abierta. Se ha observado el uso de posaderos habituales y zonas de pesca por las que manifiesta una clara querencia. El grueso de esta información procede de Mikel Mujika, a quien le agradecemos su generosidad por compartirla.

La invernada de esta especie en el Cantábrico constituye un hito, un suceso que puede interpretarse como un paso más en el proceso de recuperación de la especie a escala europea. Pero también pone de manifiesto el valor de esta zona natural que aún adolece de la falta de un grado de protección adecuado.

De los programas de reintroducción pioneros que hemos mencionado más arriba se ha aprendido que esta especie es relativamente sencilla de manejar y que se pueden establecer, con bastantes garantías de éxito y a un coste aceptable, nuevos puntos de reproducción a base de traslocar pollos, es decir, extrayendo pollos a medio crecer de nidos pertenecientes a poblaciones fuera de peligro y criarlos en nidos artificiales que se instalan en las zonas a repoblar. Estos pollos son alimentados artificialmente sin que en ningún momento tengan contacto visual con la persona que lo hace, de manera que cuando abandonan el nido no guardan ningún recuerdo positivo de nuestra especie (es decir, no están ‘troquelados’). Pues bien, uno de esos proyectos está en marcha desde hace unos años en Urdaibai, y se espera que muy pronto haya noticias de alguna pareja salvaje establecida.

Veremos qué nos depara el futuro.

2016(e)ko urriaren 6(a), osteguna

Oria Behea, atsedentoki ezin hobea arrano arrantzaleentzat

Urteko bi momentutan beha ditzakegu arrano arrantzaleak (Pandion haliaetus) Usurbilen, ugalketa-sasoiaren aurretik eta ondoren. Europan ugaltzen diren aleak dira, kumeak izan eta gero negua igarotzera Afrikara jotzen dutenak. Bueltako bidea negua bukatutakoan egiten dute.

Joan-etorriko bidaietan arrantzatzeko eta atseden hartzeko geldialdiak egiten dituzte bideko zenbait puntutan. GPS bidez jarraitutako arrano arrantzaleak aztertuz ikusi da ale batek toki berak aukeratzen dituela bizitza osoan egingo dituen migrazio-bidaia guztietan. Beraz, zenbait alek behin baino gehiagotan egiten digute bisita beren bizitzan zehar.

arranobittor 
Arrano arrantzalea Sarian

Oria Behean ohiko bisitaria dugu arrano arrantzalea migrazio-garaian. Horren froga dira azken asteotan Sarian eta Motondon ikusitako arrano arrantzaleak. Egun batean bi batera ere behatu ziren. Argi dago atseden-toki ezin hobea bilakatzen ari zaiola Oria Behea azken urteotan Europan ugaritzen ari den espezie enblematiko honen populazioari.

arranoarrantzalemoton 
Arrano arrantzalea hatzaparretan korkoia daramala, Motondon