Vencejos comunes (Apus apus), aviones comunes (Delichon urbicum) y golondrinas comunes (Hirundo rustica)
se convierte en habituales inquilinos de muchos de nosotros una vez da
comienzo la primavera. Como algunas otras aves, han sabido sacar
provecho de los ingenios constructivos del ser humano a la hora de
acomodar sus nidos. Es conocida su costumbre de habilitar nidos en
aleros u otros recovecos de nuestras viviendas.
El avión zapador (Riparia riparia),
que tras ser aún nidificante escaso en 1967 (Noval,1967), y al parecer,
haber desaparecido completamente de allí al poco tiempo, se
re-estableció como reproductor en Gipuzkoa en los 90 del siglo pasado
(Etxezarreta, 2010), también presenta ese comportamiento, construyendo
muchos de sus nidos en grietas y demás recovecos de muros y escolleras
construidos en torno a nuestros ríos,en vez de cavar agujeros en taludes
como todavía hace en entornos no humanizados.
Es un caso similar, que no igual, al del avión roquero (Ptyonoprogne rupestris),
que dio el salto de la roca a las infraestructuras de hormigón armado
en Gipuzkoa a finales del siglo XX. Decimos diferente porque en Gipuzkoa
sí que había -y hay todavía- aviones roqueros criando en roca antes de
adaptarse al hormigón.
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| Aviones zapadores en el Oria. Autor Xabier Saralegi. |
El
caso del zapador es diferente, en la vertiente cantábrica del País
Vasco, porejemplo,las paredes donde hoy en día instalan sus nidos son
completamente artificiales según Etxezarreta (2010), aunque ignoramos
sus costumbres de nidificación en la época de Noval. Es por ello, que
resulta de gran interés la observación de un posible nido de avión
zapador construido en un cortado natural del río Oria. Una pareja de
aviones zapadores fue observada en abril de 2013 por un socio de I.E.O.E
volando de forma reiterada y posándose en una cavidad situada en un
talud del curso bajo del Oria a su paso por Usurbil. Veremos si estos
indicios son el preludio de mejores noticias, y no se trata de intentos
fallidos de nidificación como los ocurridos hace tiempo en las arenas de
Plaiaundi (Belzunce in Etxezarreta, 2010).
